PRESENTA

EL BOSQUE ATLÁNTICO,
HOGAR DEL JAGUARETÉ

El Jaguareté ya ha perdido más del 50% de su rango de distribución. Esto ha llevado a WWF a desarrollar una estrategia de conservación, a través de la cual se han priorizado paisajes que provean las mejores oportunidades de conectividad y que requieren de acciones urgentes para mantener poblaciones viables de la especie. 

 

El Bosque Atlántico es uno de los paisajes prioritarios. Conforma un gran complejo de bosques húmedos que contienen una de las mayores riquezas de flora y fauna en el mundo. Sus hábitats son hogares para uno de los más elevados números de endemismos en el planeta. A las endémicas nos referimos a aquellas especies cuya sobrevivencia dependen completamente de sus ecosistemas. Como ejemplo, se estima que existen 20.000 especies de árboles y arbustos en el Bosque Atlántico, de las cuales 8000 son endémicas. De más de 2000 especies de vertebrados que viven en el Bosque Atlántico, más del 30% son endémicas (dependen principalmente de sus hábitats). 

 

Hoy en día, el Bosque Atlántico está altamente amenazado. Cubría parte de Brasil, Argentina y más del 80% de la Región Oriental del Paraguay, pero ha sido reducido a menos del 7% de su cobertura original. En el Paraguay, se ha perdido más del 85% del Bosque Atlántico, entre 1970 y el 2005. La deforestación y conversión de sus bosques en campos de agricultura y ganadería han reducido a sus bosques en pequeños parches. En el 2003, contábamos con una de las tasas de deforestación más elevadas en el mundo, en las cuales seguíamos perdiendo este bosque húmedo tan rico en biodiversidad. 

 

WWF-Paraguay en alianza con otras organizaciones ambientales, sectores del gobierno y la sociedad elaboraron el proyecto de Ley de Deforestación Cero, que fue aprobado en el año 2004. Con esta moratoria al cambio de uso de la tierra, la deforestación en el Bosque Atlántico se redujo en un 80%, pasando de 110.000 hectáreas en el año 2002, a 20.000 hectáreas en el año 2005. Aún así, la problemática de la deforestación no se ha frenado en su totalidad, y los pocos remanentes boscosos siguen sufriendo de un gran número de amenazas.